Cuando el viajero llega al centro-sur de Cuba descubre a Cienfuegos, una perla que deslumbra por sus aires de renovación y virtuosismo patrimonial. Como salida de una novela de época, esa provincia, la más joven y pequeña del país, después de Ciudad de La Habana , luce orgullosa todo un conjunto arquitectónico que la convierte en joya del siglo XIX.
Por sus arterias y antiguas construcciones corre la sabia de una historia de 190 años, cual nostálgicas memorias plagadas de grandes momentos del desarrollo económico-cultural y de formación identitaria del cienfueguero autóctono.
Fundada bajo el nombre de Fernandina de Jagua, en honor del monarca Fernando VII y del que los aborígenes le habían otorgado, se alzó como colonia el 22 de abril de 1819, bajo el liderazgo de Don Luis D’ Clouet, quien liberó entonces una paloma blanca, y proclamó el lema: Fe, Trabajo y Unión. El acto fundacional ocurrió alrededor de una frondosa Majagua, a partir de la cual el alférez Félix Boullón Turner trazó la primera manzana de la población, que continuó creciendo con semejante esbozado recto, por la llegada de sucesivas oleadas de familias francesas residentes en New Orleans, Filadelfia y Baltimore.
Todavía esos y otros recuerdos son realidades cotidianas, como eternizadas en el parque José Martí, otrora plaza de armas de la urbe, donde una roseta evocativa indica el punto exacto referencial para el despliegue cuadriculado y amplio, característico antes y después de toda la localidad, única del país fundada por los galos. Diez años después y por orden del Rey de España, esa colonia alcanza la condición de Villa y pasa a nombrarse Cienfuegos, como tributo a Don José Cienfuegos, capitán general de la Isla.
Dadas las condiciones del territorio, le fue concedido el título de ciudad por orden real el 10 de diciembre de 1880, como reconocimiento al progresivo desarrollo de su riqueza agrícola e industrial y el alto valor de su puerto marítimo.
PERLA PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD
Con el paso de los años, aquellas primeras 25 manzanas se extendieron de forma octagonal, hasta convertirse en una ciudad, donde lo moderno se conjuga con la tradición. Muestra de ello son las disímiles construcciones, todas símbolos y orgullo de los lugareños y admiración de los turistas visitantes.
Desde el año 2005 la llamada Perla del Sur muestra al mundo su centro histórico, según la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad , cuyos elementos arquitectónicos, dispersos en la trama urbana son ejemplos del enriquecimiento cultural propiciado durante el siglo XX, con marcada tendencia ecléctica y de “Art Deco”, aún respirada en ese entorno.
Entre toda la ingeniería, en la cual se mezclan estilos y gustos, destaca la presencia de algunas obras como el Paseo del Prado, el Bulevar, El Cementerio Tomás Acea, la Necrópolis de Reina, la catedral Nuestra Señora de la Purísima Concepción , el Arco de Triunfo, único de su tipo en el país, el teatro Tomás Terry y el Castillo de Jagua, fortaleza protectora de la entrada de la bahía desde 1745; así como innumerables frisos, rejas y portales.
Según el arquitecto Irán Millán Cuétara, director de la Oficina del Conservador de la Ciudad , ese territorio deviene área protegida por las expresiones de intercambio cultural que se dan allí, a través de la influencia de la Ilustración.
“Cienfuegos se considera la primera localidad moderna donde impera el orden y la higiene, propio de esa categoría. Es la única ciudad inscrita, fundada y desarrollada en el siglo XIX, en toda Iberoamérica”, explicó Millán Cuétara.
A casi dos centurias de su nacimiento, crece ante los ojos protectores de sus habitantes esa perla, cual región marinera cuya bahía de 88 kilómetros cuadrados, es el deleite de los visitantes que por miles la recorren cada año.
Información obtenida de: Cubatravel.cu